
Ritual Cántaro
El de la casa. Barro tibio de Tonalá sobre la espalda, piedra volcánica en los puntos de carga y aceite de copal. Termina en la terraza con té de azahar. Es el que la gente repite.
Masaje, barro tibio y agua caliente en Providencia. Sin música de ascensor, sin prisa y sin que te vendan un paquete de doce sesiones.
Abrimos en 2014 con una sala, dos camillas y un cántaro de barro de Tonalá donde calentábamos el aceite. El cántaro sigue ahí. Lo demás creció alrededor: ocho salas, un vapor de eucalipto y una terraza donde nadie te apura para que te vayas.
Siete personas, todas con cédula y formación en masaje clínico. Si te gustó cómo trabaja alguien, lo pides por su nombre.
Nada de productos genéricos de catálogo. El barro es de Tonalá, el copal de Oaxaca y la sal viene de la costa de Colima.
Todos incluyen acceso al vapor de eucalipto y a la terraza antes o después de tu sesión. El tiempo que digas es tiempo en camilla, no tiempo en la recepción.

El de la casa. Barro tibio de Tonalá sobre la espalda, piedra volcánica en los puntos de carga y aceite de copal. Termina en la terraza con té de azahar. Es el que la gente repite.

Para cuello y espalda de quien vive frente a una pantalla. Presión real, no caricias.

Pies y pantorrillas. El más corto y el que mejor duerme a la gente.

Limpieza profunda, masaje facial y mascarilla de arcilla verde.
Mándanos un mensaje con dónde te duele y te decimos cuál de los cuatro te conviene. Sin compromiso.
Ocho salas
La sesión no termina cuando te levantas de la camilla. Puedes quedarte en el vapor, meterte a la alberca fría o sentarte en la terraza el tiempo que quieras. Nadie va a tocarte la puerta.
Lo que ves es lo que pagas. No hay cargo por sala, ni por toalla, ni por el té. Puedes reservar por WhatsApp y pagar al llegar.
Para conocer la casa sin gastar de más.
Noventa minutos de camilla y toda la tarde de casa.
Sala privada con dos camillas, dos terapeutas y la terraza chica para ustedes solos. Es lo que la gente regala en aniversarios.
Llevaba meses con el cuello trabado de estar frente a la compu. Fui por el ritual de 90 minutos y salí caminando distinto. Lo mejor fue que no me apuraron: me quedé en la terraza casi una hora más y nadie me dijo nada.
Le regalé el paquete para dos a mi esposa en nuestro aniversario. La sala privada y la terraza valen cada peso.
Puedes llegar, pero de jueves a domingo casi siempre estamos llenos. Con un mensaje de WhatsApp el día anterior te aseguras la hora y el terapeuta que quieras.
Nada que traer. Te damos bata, sandalias y un casillero con llave. Para el masaje te quedas en ropa interior y trabajamos siempre con sábana.
Quince minutos si quieres usar el vapor antes. Si llegas justo a tu hora, tu sesión empieza a tu hora: el tiempo de camilla no se recorta.
Casi siempre sí, pero dinos antes. Nuestros terapeutas tienen formación en masaje clínico y ajustan la presión o cambian de técnica. Si hay una lesión reciente, preferimos que lo veas primero con tu médico.
Sí. Hacemos tarjetas de regalo con el nombre de quien lo recibe, con vigencia de seis meses. Se piden por WhatsApp y las entregamos impresas o en digital.
Déjanos tus datos o escríbenos por WhatsApp. Te confirmamos hora y terapeuta el mismo día.